Escuelas Católicas de Madrid

Innovación sobre moqueta

Innovación sobre moqueta

Cinco días en una isla... ¿A lo Robinson Crusoe? No, la verdad. Nada más lejos de una dura supervivencia insular, cuando gozas de buena acogida de los anfitriones; de comodidad y amabilidad; de bruma y aire fresco; y por supuesto, de lluvia, de mucha lluvia, de más lluvia... todo ello en verdes parajes que evocaban la campiña inglesa al sur, y la escocesa más al norte. Cinco días en la Isla de Man, en el centro geométrico entre Inglaterra, Escocia e Irlanda, sobre cerca de 1.100 kilómetros cuadrados de serenidad y calma, poblados por unos 85.000 maneses (así se hacen llamar sus gentiles autóctonos) que sustentan y dan vida a un delicioso sistema educativo.

De eso se trataba. Obviamente, bienvenido sea el turismo cultural, para el que se dispuso de escaso tiempo; pero mucho mejor recibido sea el turismo educativo, al que dedicamos el norte, sur, este y oeste de nuestro espacio y de nuestro tiempo. Cinco días durante los cuales tuvimos ocasión de visitar, y de visitar a fondo diría yo, los catorce principales centros educativos públicos (¿?) de Infantil, Primaria, Secundaria y Formación Profesional que conforman el sistema del país. ¿Públicos? ¿Podemos llamar públicos a centros docentes que gozan de autonomía a raudales, que organizan y ejecutan sus presupuestos, que conforman sus currículos; que programan su oferta; que deciden acerca de la idoneidad de su profesorado?... ¡Pues sí, amigo! Allí, en la lejana isla británica (que no inglesa, no se equivoque usted), un centro público, y no digamos uno privado, encuentra en la AUTONOMÍA (con mayúsculas), su razón de ser, su razón para mejorar y su forma de dar respuesta a sus retos y a la expectativa social.

La autonomía como elemento identitario de la escuela de aquellas tierras, de aquellas islas británicas... De esta pequeña, pero también de las que la rodean. Una autonomía que se sustenta sobre un currículo esquemático y breve, y sobre un enorme empoderamiento del profesorado y un espléndido ascendente del liderazgo de los directivos. Una autonomía que permite implementar metodologías activas y sistemas de aprendizaje por proyectos donde el alumno aprende a aprender, donde es el nucleo del proceso educativo.

Durante una semana, un nutrido grupo de entusiastas y comprometidos directivos de escuelas católicas madrileñas y de otros lugares de nuestra geografía, hemos podido disfrutar de instalaciones escolares abiertas, donde los tabiques y las puertas eran excepción; donde los grupos de alumnos se dividían en subgrupos y en subgrupos de subgrupos, cada uno de ellos centrado en su objetivo, en su tarea peculiar; donde los niños y no tan niños, según su soberana decisión, se trasladaban de un espacio a otro para realizar tal o cual actividad de forma autónoma, sin que necesariamente mediara la decisión del profesor (o al menos, eso parecía), desplazándose sin prisas, sin correr, sin hacer ruido... pisando la sempiterna moqueta que, como no podía ser de otra forma, cubría los suelos escolares; donde los pasillos rezumaban vitalidad en forma de decoraciones esmeradas, sin margen de improvisación, con murales, imágenes o dibujos adornados con marcos y paspartús llenos de brillo y de color; donde los comedores escolares eran recurso educativo durante el tiempo que rodeaba la hora escasa dedicada a la comida; donde cada centro perseguía tener su propio ideario, su propio ethos...

En definitiva, un sistema educativo que, desde su bendita autonomía, exige a directivos y profesorado la creación de proyectos educativos definidos y distintos, en cuya elaboración y ejecución las familias tienen una decisiva participación, asumiendo responsabilidades diversas que van desde la colaboración económica al desarrollo de actividades de voluntariado. Un sistema con recursos sobrados (la Isla de Man tiene un envidiable nivel de vida y renta per cápita) y con alumnado homogéneo que no se instala en la zona de confort y se permite arriesgar con propuestas interesantes que nos pueden servir de referencia e inspiración. Una lástima que, paradógicamente, el sistema legal no prevea la capacidad de elección de centro por parte de las familias, sometidas a una adscripción administrativa que no es coherente con el carácter abierto y vanguardista de este modelo educativo.

Aunque nuestros centros carezcan de moqueta, y nuestro nivel y renta sean ostensiblemente inferiores, no cabe duda de que la experiencia abre la mente y permite que corra el aire, calando ideas que pueden y deben servir de verdaderas inspiraciones de mejora. Una "innovación con moqueta" que podemos adaptar en buena medida a nuestros suelos de terrazo, más sonoros pero también más frescos.

Emilio Díaz
Responsable de Comunicación y Relaciones Institucionales

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Comentarios 2

 
Invitado - B.V. en Martes, 07 Marzo 2017 19:09

Lo digo sin ánimo de acritud, pero no tienes ni idea. Por muy vanguardista que sea el colegio en el que estuviste cinco días (que se pasa tan pronto como se dice), no sabes tú la de porquería que se acumula en una moqueta. La autonomía es ventajosa, no te digo que no, pero como empieza y termina. En España hay otros grados de autonomía: no hay offsted por ejemplo, ni tampoco hay GCSE. Tampoco la mitad del profesorado se plantea dejar la profesión en los próximos 5 años (https://www.theguardian.com/education/2016/mar/22/teachers-plan-leave-five-years-survey-workload-england). En todos sitios cuecen habas y aunque nos parezca que en la otra orilla brille más el sol, no significa que su luna no tenga una cara oculta. Inglaterra no es el paraíso educativo, aunque en cinco días te hayan dado muy buena impresión. En general, yo diría que son grandes especialistas en esto: en dar el espectáculo (
https://www.theguardian.com/teacher-network/2017/feb/18/secret-teacher-our-perfect-school-is-just-keeping-up-appearances)

Lo digo sin ánimo de acritud, pero no tienes ni idea. Por muy vanguardista que sea el colegio en el que estuviste cinco días (que se pasa tan pronto como se dice), no sabes tú la de porquería que se acumula en una moqueta. La autonomía es ventajosa, no te digo que no, pero como empieza y termina. En España hay otros grados de autonomía: no hay offsted por ejemplo, ni tampoco hay GCSE. Tampoco la mitad del profesorado se plantea dejar la profesión en los próximos 5 años (https://www.theguardian.com/education/2016/mar/22/teachers-plan-leave-five-years-survey-workload-england). En todos sitios cuecen habas y aunque nos parezca que en la otra orilla brille más el sol, no significa que su luna no tenga una cara oculta. Inglaterra no es el paraíso educativo, aunque en cinco días te hayan dado muy buena impresión. En general, yo diría que son grandes especialistas en esto: en dar el espectáculo ( https://www.theguardian.com/teacher-network/2017/feb/18/secret-teacher-our-perfect-school-is-just-keeping-up-appearances)
Invitado - Emilio Díaz en Miércoles, 08 Marzo 2017 13:05

Hola B.V. Ante todo, gracias por participar en este foro y exponer tus impresiones acerca del post sobre nuestra visita a la Isla de Man. No me cabe duda de que toda luna tiene su cara oculta, y de que en todos sitios cuecen habas... ¡Faltaría más! Pero no es menos cierto que ese "espectáculo" del que, según dices, son especialistas los ingleses (no tanto los "maneses"), sí sirve para que un grupo de directivos españoles encuentre referencias valiosas e inspiraciones interesantes que les permitan avanzar en sus respectivos caminos de transformación ya emprendido. A eso me refiero en el artículo: a las referencias y a las inspiraciones; nunca a la imitación o al traslado de modelos.

Ah, y por cierto: concluyo el artículo ensalzando el terrazo como un material solar más fresco y sonoro... y quizá más limpio, si bien las moquetas de hoy en día no son como las de antes. Ya ves que soy un firme defensor de la moqueta, como también me declaro firme partidario de la tortilla con cebolla... Lo digo sin ánimo de acritud, y por ello, reconociendo que sí tienes idea... ¡Probablemente más que yo!

¡Un saludo, B.V.! Fdo. Emilio Díaz

Hola B.V. Ante todo, gracias por participar en este foro y exponer tus impresiones acerca del post sobre nuestra visita a la Isla de Man. No me cabe duda de que toda luna tiene su cara oculta, y de que en todos sitios cuecen habas... ¡Faltaría más! Pero no es menos cierto que ese "espectáculo" del que, según dices, son especialistas los ingleses (no tanto los "maneses"), sí sirve para que un grupo de directivos españoles encuentre referencias valiosas e inspiraciones interesantes que les permitan avanzar en sus respectivos caminos de transformación ya emprendido. A eso me refiero en el artículo: a las referencias y a las inspiraciones; nunca a la imitación o al traslado de modelos. Ah, y por cierto: concluyo el artículo ensalzando el terrazo como un material solar más fresco y sonoro... y quizá más limpio, si bien las moquetas de hoy en día no son como las de antes. Ya ves que soy un firme defensor de la moqueta, como también me declaro firme partidario de la tortilla con cebolla... Lo digo sin ánimo de acritud, y por ello, reconociendo que sí tienes idea... ¡Probablemente más que yo! ¡Un saludo, B.V.! Fdo. Emilio Díaz
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