Pues parece que, ya rozando el final de la legislatura, el gobierno de Madrid se decide a proponer dos novedades importantes. Por un lado, el impulso a la tramitación de un Decreto madrileño sobre reglamento autonómico del régimen de conciertos. Y por otro, la oferta de ayudas individuales para alumnos de centros concertados que se incorporan a bachillerato sin concierto en su propio colegio.

Respecto de lo primero, baste señalar que se trata de un texto legal con el techo muy bajo. O lo que es lo mismo: la existencia y vigencia de un decreto homónimo estatal, con rango básico, limita notablemente las posibilidades de generar soluciones a problemas importantes de gestión y funcionamiento que padece la escuela concertada. En definitiva, pocas novedades e, incluso, algunas de ellas no especialmente positivas. Ah, y por supuesto, ración doble de mecanismos de control y restricción para todo lo concerniente a precios por actividades y servicios, u otro tipo de percepciones económicas de los centros. En cualquier caso, y a pesar de lo dicho, bienvenido sea este reglamento. Y decimos bienvenido porque entendemos positivo para la educación madrileña que los ciudadanos y sus escuelas dispongan de normas claras y vertebradoras, y esta lo es. Y además, bienvenido también porque el preámbulo del proyecto de norma recoge sin ambages, principios y planteamientos claros a favor del derecho constitucional a la libertad de enseñanza y al carácter complementario de esta red.

Y con relación a las ayudas, otra "bienvenida a pesar". "Bienvenidas" las ayudas planteadas por el gobierno de Madrid y presentadas por su presidente en el debate sobre el estado de la región, porque sin duda facilitarán a muchas familias que sus hijos permanezcan cursando sus estudios de bachillerato en los centros donde han permanecido desde su infancia. Y "a pesar", porque estas ayudas vienen lastradas por la fragilidad y habitual insuficiencia de todos los sistemas de ayudas, becas o cheques que los gobiernos ponen a disposición de los ciudadanos. Y es que, donde esté el concierto, que se quite la ayuda. En tal sentido, conviene recordar que cinco Comunidades Autónomas tienen concertados sus bachilleratos (País Vasco, Navarra, Baleares, Comunidad Valenciana y recientemente Murcia). Dicho lo cual, no deben doler prendas en reconocer la bondad de la medida, que permitirá evitar una fuga de alumnos por razones económicas.

En definitiva, y cuando encaramos el tramo final de legislatura, dos novedades importantes para la escuela concertada madrileña.

Emilio Díaz
Responsable de Comunicación y Relaciones Institucionales de ECM